La propuesta permitió acercarse al ecosistema regional y conocer de manera directa las características del río y su entorno, promoviendo la observación, la exploración y el reconocimiento de la biodiversidad que habita en los humedales.
Durante el recorrido, los estudiantes tuvieron la oportunidad de observar la flora y la fauna del lugar, descubrir las interacciones entre los seres vivos y su hábitat, y reconocer la importancia de preservar estos espacios naturales. A través de la escucha de los sonidos de las aves, la observación del suelo y el agua, y el intercambio con el guía, pudieron enriquecer sus conocimientos y despertar nuevas preguntas sobre el ambiente que los rodea.
La experiencia se complementó con actividades previas y posteriores en el aula, que incluyeron la búsqueda de información, la elaboración de preguntas, el registro gráfico de lo observado y la construcción colectiva de propuestas para el cuidado del humedal.
De esta manera, la salida educativa se convirtió en una oportunidad para aprender desde la experiencia, fortalecer el vínculo con la naturaleza y promover, desde los primeros años, una conciencia ambiental comprometida con la biodiversidad y la sustentabilidad de la vida. Porque conocer nuestro entorno es el primer paso para aprender a cuidarlo.